Hoy, nuestro amigo cuadrúpedo ha sido presa de mi imaginación, experiencias y de mi blog. Hoy les expresaré no solo mi admiración y profundo amor hacia estos animales, sino también les comentaré por qué ellos nos hacen humanos.
Quién no se ha detenido, en el Jockey plaza, a ver a los cachorritos de aquella tienda por horas de horas, solo para ver si se movió!le mordió la cola! está tomando agua!o si esta hechadito y acurrucadito esperando pacientemente una familia a quien alegrar.
Los perros pueden ser los más simples animales del mundo, pero ellos son los que nos hacen sentir, y hasta entender, los más complejos sentimientos, pues tener uno en casa lo puede demostrar.
Les contare mi historia.
La llegada de este nuevo miembro a la familia no solo trae alegría y diversión, te trae a un amigo a quien puedes hablarle sin aburrirlo, a quien

puedes alegrar o te puede alegrar con ese increible y genial movimiento de cola (o colita para algunos) y sus siempre babosos y bien recibidos lengüetasos!
Tuve uno, muy lindo!y desde el día en que lo recogí de aquella tienda, supe que había encontrado no solo una mascota a quien cuidar, sino un hijo a quien criar. Este hermoso perro de pelaje ondulado y cola corta, me dió mucho trabajo para que pudiera hacerme caso, pero valió la pena.
Aprendió a caminar a mi lado, a sentarse, hecharse, atrapar la comida en el aire, a identificar su correa y las palabras "correa, calle, parque y salir", aquel animal no podía escuchar esas palabras pues LOCO se volvía!
Con el tiempo yo aprendí a reconocer sus aullidos, y sus diferentes tonos de ladridos, sabía cuando quería salir, cuando quería comer y hasta cuando simplemente quería verme. Aunque ustedes no lo crean, aprendió a pedirme agua...
corría velozmente hacia mi baño, se subía en la tapa del water y apollado en dos patitas sobre el lavadero me esperaba para que le abra el caño y pueda tomar agua.Sorprendido me quedaba al ver lo rápido que había aprendido a "hablarme" y yo aprendí a escucharlo.
Nada más gratificante que llegar de un mal día de colegio y ver a ese animal parado sobre la silla de mi cocina y en dos patas miraba por la ventana y esperaba pacientemente mi llegada. Abría la puerta y una explosión de alegría destellaba en él, ya no era un simple movimiento de colita sino todo su ser empezaba a "culebrearse" de alegría y saltaba y lloraba y lamía y yo...lo engreía!
La primera vez qu

e me enamoré, fue él quien se enteró primero, supo todos mis secretos, pues los domingos, era el único día que podía estar 24 horas con él
(dormía conmigo solo los domingos porque mi mamá decía que me podría hacer mal sus pelos), y mientras yo terminaba mis tareas en mi cuarto, él estaba hechadito esperando que me levante y comience a conversar con él. Yo sabía que podía entenderme, le hablaba y mi voz parecía hipnotizarlo, veía claramente cómo él fijaba sus ojitos y su hocico en mi cara prestándome toda la atención del mundo ni su correa ni la "calle" podría distraerlo....era increíble.
Con tantas conversaciones llegué a entender sus reacciones, tenía cada cara, cada gesto, cada gruñido o pequeño lloriqueo que expresaba un "te comprendo" o un "no hagas eso" que sin siquiera preguntarle, qué debo hacer, él me respondia.
Muchas más cosas me pasaron con aquel perrito pero no deseo alargar esto más, pues solo quiero demostrarles cómo un perro puede hacerte humano....8años pasaron con toda esa alegría ya antes descrita...para que de la nada...comience a desvanecerse...y llegó aquel día que jamás pensé que llegaría...recibí esa llamada mientras yo me dirigía a representar a mi colegio en un campeonato...sinceramente nunca pensé llorar tanto por un animal...nunca me había puesto a pensar en la muerte...y si se me cruzó por la cabeza, la descarte en una diciendo "es aún muy lejana"...pero ahí me encontraba yo, dirigiendome a aquel lugar a recogerlo y a hablarle por última vez...
me acuerdo que le conte que perdí cada uno de los sets y cada uno de los partidos de ese campeonato porque no dejaba de pensar en el ...Me cambió la vida, y seguro a muchos de ustedes que tienen estos increibles animalitos les habrá cambiado la vida y los habrá hecho más humanos, pues despedir a un compañero tan leal te hace humano.
Por eso no entiendo cuando voy por la calle y me cruzo con tantos increibles perritos abandonados en las calles...buscando comida por la basura..buscando a alguien a quien dar todo ese cariño que tienen por dar...me da ganas de recogerlos a todos!
Tener uno fue la mejor experiencia de mi vida, y esos 8 años con los que fui increiblemente bendecido con su presencia jamás se borrarán de mi mente.
"Si recoges a un perro de la calle y le das comida y cariño, el nunca te morderá, esa es la vital diferencia entre los seres humanos y ellos."