Thursday, March 11, 2010

Diario 2


Semana 2:

Yo era un jóven común y corriente de 24 años, con una carrera concluida, un buen trabajo, amigos, realmente muy buenos amigos, una enamorada increible, el mejor perro del mundo, un departamento acomodado...es decir, mi vida estaba bien encaminada.

No le podía pedir más a la vida, en verdad que era muy feliz, con algunas metas cumplidas, con otras por cumplir, con proyectos a largo plazo y una vida aún por construir; me divertía a lo grande los fines de semana, cada cierto tiempo planeabamos viajes, cusco, arequipa, trujillo, puerto maldonado, tarapoto, cajamarca...que vida la que nos dábamos y ella con tan solo 19 años, sus papás sí que me estimaban y respetaban, eramos muy felices.

Hace poco más de dos semanas que esa felicidad que tenía se había convertido en tristeza, en llanto, en pena, estaba viendo pasar mi vida delante de mi, estoy a punto de perder mi trabajo, no he salido de mi casa y las cuentas del fin de mes ya se vencieron, me cortaron el telefono y pronto será el agua y la luz, mis padres vienen a ayudarme pero creo que el hecho de ver a su hijo partir los ha deprimido bastante. Ellos siempre me decían que los hijos deben despedir a sus padres y no al revés....espero que pronto se hagan la idea de que ellos serán los que me hayan dado la bienvenida a este mundo y serán los mismos los que me despidan de aquí.

Algunos amigos vinieron a visitarme hace poco, gracias a Dios pude cultivar buenas amistades, gracias a Dios les pude dedicar tiempo suficiente a ellos, porque es un hecho que sin sus visitas y sus llamadas no hubiera podido si quiera volver a escribir en este diario.

Ni qué decir de ella, que ha estado conmigo desde el día en que me diagnosticaron el cáncer, no he pasado un solo día sin sus abrazos y sin sus besos, hasta se ha quedado dormida un par de veces en la silla que está al costado de mi cama y todo porque la muy necia no quería dejarme solo y es que no ha habido una sola noche en la que no haya tenido pesadillas, ese tipo de pesadillas que te recuerdan a cada rato un hecho futuro en tu vida, en este caso, mi muerte...ella estaba ahí cuando me despertaba súbitamente y me alcanzaba un vaso con agua...me conmueve el amor que me tiene....la amo demasiado.

Ya estoy pensando en que ella no debería pasar por esto, es muy jóven para comprenderlo, aunque su tema preferido en aquellas largas conversaciones de almohada, ha sido la muerte...ahora más que nunca podrá sentirlo de una manera más directa y real.

La quimioterapia comenzó de inmediato...ha sido brutal, los vómitos, las largas horas en el hospital...no creo que pueda seguir con mi vida normal, no me quedan fuerzas ni para sacar a pasear a Zar, ese perro sí que me conoce, algunos amigos me dicen que ven a Zar con menos energías, como si supiera lo que me pasa...Zar ha absorbido mis energías negativas, pobre mi perro necesita más alegría....igual que yo.

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